Mostrando las entradas con la etiqueta fiesta. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta fiesta. Mostrar todas las entradas

viernes, enero 18, 2008

Noche de bolos

Han pasado ya muchos años desde las gloriosas fechas de los Blue Terminators, el equipo de boliche que tuve con Paul, nombrado así por nuestro uso de Omega R Azul (de un color mas claro que el que aparece en la fotografía, pero no encontré el tono adecuado en internet). Eran muchos años ya que no me paraba en una mesa de bolos, hasta ayer que jugué con los doctorandos internacionales.
Sin mi Omega y sin mis zapatos (ambos adaptados para jugar como zurdo) conmigo, y con tanto tiempo fuera de las pistas, pensé que jugaría mucho peor, pero no me fue tan mal. Con una línea de 111 y dos arriba de 140, fui el único que superó la marca de los 100 pinos. La bola que usé giraba bastante bien a pesar de no estar balanceada. Y lo mejor, toda esta diversión costó apenas 3 euros.

Después nos fuimos a bailar. Y bailé y bailé. Y brinqué y brinqué. Y me divertí como enano. Y no dormí.
Hoy estoy en Dresden, pero usaré cualquier pretexto para regresarme temprano.

jueves, enero 10, 2008

Fin de fiesta

Ahora en México, entre mi hermana y yo organizamos la típica posada. Cuando apenas estaba empezando (y sólo los amigos de mi hermana estaban ahí), alguien puso un disco con música muy lenta y un tanto triste. Cuando Julia lo escuchó, me dijo que ese tipo de música lo usaría ella sólo cuando quisiera correr a todos de una fiesta; yo le contesté que no, que en México, si quieres correr a todos de una fiesta, lo que haces es apagar las luces y la música y esperar a que se aburran.
El punto es que ya bien entrada la noche, cuando ya sólo quedaban mis amigos y mi familia se había ido a dormir, de pronto se fue la luz en mi casa, y todo se apagó de pronto.
Al día siguiente, Julia me confesó que había creído que mi padre había apagado todo para terminar la fiesta.

jueves, diciembre 06, 2007

¡Navidad!

Ayer fue la fiesta navideña organizada por la iniciativa de doctorandos foráneos. Estuvo muy interesante, con bailes y cantos y hasta tómbola. Sorprendentemente, a pesar de que fue en miércoles y todos repetían una y otra vez que tenían que trabajar hoy, cuando yo me fui ya cerca de las 2 AM todavía había gente - aunque ya no estaban celebrando, sino organizando sus cosas para irse también.
La verdad es que me la pasé muy bien con todo tipo de gente... con decirles que hasta participé del canto con unos villancicos en español, y di algunas vueltas bailando.
¡Ah! Y me gané un chocolate.
Lo mejor de todo es que sobró tanto que regresé a casa con una botella de vino, algunas cervezas, jugo, y una nochebuena que desafortunadamente morirá cuando esté de vacaciones, porque nadie la cuidará.
La lección de la noche fue que mi sonrisa de "pollitos en fuga" es inevitable.
Más fotos: uno y dos.

domingo, septiembre 02, 2007

Cena mexicana

Ayer celebramos el cumpleaños de Jamlec de una forma excelente: una cena en El Mercadito, en Dresden, preparada por María; como siempre, deliciosa. Pozole y tacos dorados - en cuatro variedades distintas - formaron el menú principal. Había tamales en cola, pero al final los pasteles preparados por una alemancita coqueta pudieron con nosotros. Bueno, en realidad yo sí me habría echado un tamalito todavía, pero nadie me hizo segunda.
Después nos fuimos a bailar, donde les demostré - por medio del ejemplo - que no todos los latinos saben bailar, pero igual me divertí.
Me sorprendí de los bien que lo pasé por allá, ahora espero con ansias la fiesta del 15 de septiembre que, sorpresivamente (o no), está siendo organizada por una alemana.

domingo, abril 22, 2007

Cómo has cambiado...

¡Cómo has cambiado, Rafael! Si, hace mucho que sabes que no eres el mismo tipo con el dolor que escribía, pero dentro, donde otros no veían, seguías siendo el mismo, únicamente la máscara había cambiado, de hecho, sólo habías encimado una más nueva sobre la vieja, o al menos eso pensabas.
¿Sigue siendo así? No, Rafael, realmente has cambiado, y eso vino como una sorpresa para tí, ayer que lo descubriste.
Si, el mismo ser que hace apenas cuatro navidades se rehusó a bailar en frente de un reducido grupo de familiares cercanos, ayer se animó a cantar frente a varios desconocidos, en solo y a capela, y no cualquier canción, sino la canción, a petición de la festejada.
Si Rafael, cómo has cambiado. Antes fantaseabas con hacer sufrir a los asistentes a una fiesta; ahora lo haces sin misericordia atormentándolos con tu voz... y sin siquiera estar borracho.