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martes, enero 05, 2010

Santo Subito

Tras la muerte de Juan Pablo II en abril de 2005, en Roma se elevó un grito fuera de lo habitual: "Santo subito!" gritaba la gente que pedía que se beatificara a este hombre de inmediato.
El problema con esta petición son las mismas reglas de la Iglesia Católica. Según estas, la beatificación tiene como condición necesaria la ocurrencia de un milagro (comprobado). ¿De dónde le pueden adjudicar un milagro a Juan Pablo II?
Desde entonces, para justificar la condición de santo, se le han adjudicado varias circunstancias a este hombre que antes no existían. Se ha dicho ahora que la Virgen de Fátima lo aconsejaba, que ha curado el mal de Parkinson, y que su tumba le ha devuelto la capacidad de andar a un niño. Y yo, lo único que puedo hacer es pensar en el octavo mandamiento que, según el catecismo aprovado por el mismo vaticano es

no dirás falso testimonio ni mentirás.

Sencillamente, ¿no era más fácil romper una regla burocrática que violar una de las supuestas normas básicas?
Santo o no santo, no me importa, pero que intenten mejorar la imagen de ese hombre por medio de obvias mentiras, me parece grotesco.

martes, septiembre 30, 2008

No es su falsedad

Me encantó esta frase de Philip Pullman, y creo que resume algunas de mis ideas con respecto a la religión.


My basic objection to religion is not that it isn't true; I like plenty of things that aren't true. It's that religion grants its adherents malign, intoxicating and morally corrosive sensations. Destroying intellectual freedom is always evil, but only religion makes doing evil feel quite so good.

(me la encontré en BoingBoing)

sábado, noviembre 10, 2007

El número de la bestia

Una cosa que no se me olvida es cómo me topé por primera vez con el número de la bestia. Ese evento me enseñó mucho más de lo que entendí al momento, pero me ha seguido por la vida.
Primero tengo que decir que yo no tuve una educación religiosa. Ni para un lado ni para el otro. En mí sí se cumplió lo de la educación laica, y mis cuestiones con la religión surgieron siendo yo más grande y crítico. Ser crítico es otra cosa que me enseñaron desde chico. Pero vamos de regreso al famoso número.
Una vez, debo de haber tenido unos 10 años, estaba perdiendo el tiempo en el deportivo con Oscar, un amigo. Por alguna razón entramos a un área de casilleros y ahí me dijo que me iba a enseñar algo. Me llevó hasta un casillero, era igual a todos, con su respectivo número en la puerta. Muy orgulloso, me dijo: "este es el casillero del diablo".[*]
Yo veía la puerta, los alrededores y demás, intentando entender qué era lo que me decía. Sólo para que estén seguros, ese casillero era el número 666. Estaba debajo del 665, entre el 664 y el 668, nada anormal en eso. Yo no entendía lo que me decía. Por fin me atreví a admitir que no sabía de qué me hablaba. "¿Por qué?"
Se me quedó viendo un rato y me dijo "¡Pues ve!"
Yo seguía viendo, y seguía sin entender. "No entiendo". Oscar ya estaba desesperado y me dijo "¡Pues por 666!" y yo con mi cara de idiota "¿666?".
"Si, 666 es el número del diablo"
"Ah, pues no sabía, ¿por qué?"
"Pues por 'seis, seis, seis, seiscientos sesenta y seis'" Esto último lo dijo con una voz ronca, en forma de cantaleta.
Yo seguí sin entender pero dejé de intentarlo. No fue hasta muchos años más tarde que me enteré que ese número estaba asociado en general con el satanismo y demás cosas de esas que yo llegué a seguir en algún momento (principalmente porque no creía en ellas), y que aparecía en las películas y demás. Pero nunca nadie explica - ni pregunta - de dónde viene.
Bueno, excepto por supuesto Iron Maiden quienes al comienzo de su famosa canción The Number of the Beast citan al Apocalipsis 13,18:

El que tenga inteligencia que cuente el número del Monstruo, pues es número humano. Dicho número es el seiscientos sesenta y seis.

[Versión de la Biblia de Agustín Magaña Méndez]
Así que ahora ya saben de donde viene ese número: nos lo recitó Juan, el autor del libro del Apocalipsis.

[*]: y no hablaba precisamente del vino.

viernes, septiembre 21, 2007

¿Dónde está el sabio?

Y que conste que no lo digo yo.

¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el letrado? ¿Dónde está el investigador de este mundo? ¿Verdad que Dios ha entontecido a la sabiduría de este mundo?

Primera carta de San Pablo a los Corintios, capítulo 1, versículo 20.
Versión de la Biblia en traducción de Agustín Magaña Mendez.