Muchos de ustedes saben que me desagradan los fanáticos de cualquier tipo, pero pocos saben hasta dónde ha llegado mi disgusto con ellos, al grado de haberme convertido ya prácticamente en un fanático anti-fanáticos.
El punto es que lo he intentado, pero hoy no me he podido contener y voy a escribir en contra de un tipo de fanatismo y su publicidad. Estas palabras pueden sorprenderlos por ir en contra de la corriente actual, por un lado, y por otro porque parecen contradecir mis tendencias ecologistas, pero yo no creo que sea así.
Desde hace mucho tiempo he visto los anuncios de PETA y otros similares en contra del uso de pieles para vestir y a favor de vegetarianismo. Aunque debo aceptar que muchos de esos me parecen interesantes, lo que intentan expresar me causa un desagrado indescriptible.
En primer lugar, vemos a personas como Pamela Anderson diciendo que prefieren estar desnudas que usar pieles. Pero ¿quién dice eso? Dejando de lado que esa mujer ha demostrado preferir estar desnuda que usar cualquier tipo de ropa, es alguien que vive en California, en un clima que dificilmente justificaría siquiera el uso de mangas largas en la noche más fría del invierno. Pero la reto a mantener esas declaraciones en, digamos, Kiruna, Suecia. Sin un abrigo de pieles sería dificil sobrevivir las temperaturas de la noche polar en este lugar.
Bueno, bueno, también podrían usar cualquiera de los nuevos materiales sintéticos que hay hoy en día. Sí, sólo que hay un problema, las telas sintéticas no son biodegradables como lo son las pieles. Es decir, una vez que han concluido su vida útil, se quedan contaminando nuestro planeta por varios siglos; seguramente una mejor solución que usar pieles, si lo que quieres es un planeta limpio y estable.
Y eso sin contar con el hecho de que, para conseguir pieles, sólo necesitan cazar algún animal de la zona, que probablemente cazarían de todas formas, mientras que las fibras artificiales requieren un proceso más complejo que es imposible de implementar en un pueblo de 100,000 habitantes dentro del círculo polar, lo que implicaría una necesidad de importar esas telas, afectando su economía organizada.
Y no me quiero ni meter con las tonterías que expresan para promover el vegetarianismo, pero antes de que me lo pregunten voy a contestar simplemente: sí, he visto rastros; sí, sé que la mayoría de las fábricas de animales son de lo más desagradable y estoy en contra de ellas, pero no en contra de una granja estable que nos de carne y otros productos animales; sí, como carne, y me encanta; y no, no tengo la más mínima intención de volverme vegetariano, si es al menos porque es mucho más caro vivir de esa forma - al menos en donde vivo; ya lo he comprobado.
Y a los que están en contra de la manipulación genética, sólo les pido que me contesten si alguna vez han visto maíz salvaje. Una pista: no, no se parece a este.
Antes de cerrar quiero dejarlo claro. No estoy en contra de la protección de los animales, no estoy en contra de la protección ambiental, no estoy en contra de los vegetarianos, no estoy en contra del naturismo. Estoy en contra de un fanatismo ciego que, por querer cuidar un detalle olvida mirar al rededor y darse cuenta de las consecuencias de sus propuestas en otros ámbitos tanto humanos como de lo que dicen querer proteger.