miércoles, septiembre 06, 2006

Francia y regreso

Tras dormir en St. Malo, intra-muros, recorrimos a pie toda la muralla, para luego desayunar en un cafecito/heladería llamada "Le Sanchez" (no es broma).
Después regresamos a París, donde ya teníamos reservado el mismo hotel en que nos habíamos hospedado unos días antes. Intentamos subir a la torre de Notre Dame, pero llegamos demasiado tarde, y nos cerraron la visita. Por lo tanto, sin dudar demasiado, nos lanzamos a la bola. Bajamos un poco temblando, pero muy contentos y emocionados.
Así, nos dispusimos a caminar por el Sena.

At dusk
La torre al anochecer
Llegamos cerca de la puesta de sol a la Torre Eiffel, por lo que, tras tomar la foto de rigor desde los jardines circundantes a la estructura iluminada, nos tumbamos a disfrutar del panorama y de la paz y tranquilidad que nos rodeaban. Tras eso, caminamos de regreso al hotel y dormimos, pues nos esperaba un largo camino de regreso.
A la mañana siguiente salimos a Luxemburgo. No teníamos todavía boleto de regreso a Dresden, por lo que el plan era intentar conseguir un tren nocturno para esa noche o si no, para la noche siguiente, y si todavía no, encontrar cualquier medio para llegar antes del primero de septiembre (en que yo debía presentarme a trabajar).
Tras muchas negociaciones, conseguimos un tren nocturno que de hecho nos salió más barato de lo que esperábamos. Con boleto en mano, salimos a pasear por la ciudad durante las pocas horas que nos quedaban.
The bridge
Puente de Luxemburgo
Visitamos lo básico: la catedral, los miradores, la plaza principal, la muralla y todavía nos dimos el lujo de perdernos por culpa de una construcción antes de regresar a la estación de trenes.
De ahí, todo fue tren: parada en Koblenz, Colonia (bajar rápido a tomar la foto de La Catedral) y de ahí hasta Dresden. Tuvimos la fortuna de que el tren iba vacío, por lo que pudimos recostarnos cómodamente en los asientos.
Así termina esta larga reseña de mi viaje, pero no se preocupen, habrá más.

lunes, septiembre 04, 2006

Francia

Cuando llegamos a Francia, nuestro viaje dejó de ser de pobres para convertirse en de pobres finos. Para empezar, nos hospedamos en un hotelito (sólo 13 habitaciones) en el centro de París, a solo dos cuadras del Louvre. Esa primera tarde hicimos el obligado recorrido por Tuileries, los Campos Elíseos y la llegada al Arco del Triunfo; después nos dirigimos hacia el este, a ver la Ille de la Cité de noche, y regresamos al hotel a dormir.
El viernes probó nuestra resistencia. Comenzamos caminando por el Sena en dirección a la Torre Eiffel. Cuando llegamos, primero tomamos las clásicas fotos desde Trocadero y nos encaminamos a subir a la cima. Llegamos con perfecto tiempo pues, aunque ya nos tocaron algunas colas, cuando bajamos el piso superior ya estaba cerrado por exceso de afluencia.

Paris
Paris
Las vistas maravillosas de toda la ciudad, en un día despejado hicieron que pasáramos horas arriba. Tras el descenso, cruzamos los jardines aledaños y llegamos al Hotel des Invalides, con su exposición de armas e iglesia militar(!).
La caminata continuó hacia St. German de Pres, luego St. Sulpice, llegando a un pequeño descanso en los Jardines de Luxemburgo. De ahí fuimos al Pantheon, a la iglesia de St. Ethiene du Mont y de ahí a Notre Dame, caminando junto a la Sorbona y St. Severin.
Tras haber visitado Notre Dame, teníamos tres horas para visitar el Louvre, así que ahí nos dirigimos. Me confieso culpable: fue mi tercera visita a París, y apenas la primera vez que entro al Louvre. Ante amenazas de mi padre de que el museo es interminable, nos dirigimos directo a las obras indispensables: la Mona Lisa, la Venus de Milo y las reliquias egipcias. Para cuando terminamos de ver todo eso, estábamos exhaustos, así que nos dispusimos a salir. Pareciera que los letreros de salida son dinámicos, pues siguiéndolos terminamos recorriendo casi todas las salas que nos faltaban, incluidas las ruinas del castillo de Louvre que se encontraba donde ahora está el museo.
Por la noche fuimos a ver la casa de gobierno y al Centro Pompidou, donde comimos unas deliciosas crepas francesas. De ahí caminamos hacia el hotel, dando una vuelta por la iglesia de San Eustaquio, donde se encuentra el famosísimo Pied de Cuchon (chiste local).
Sacre Coeur
Sacre Coeur
El sábado fue menos pesado. Fuimos a Montmartre, donde visitamos primero la Basílica de Sacré Coeur; después nos fuimos a su famosísimo cementerio, donde vimos la tumba de Zolá (aunque sus restos ya no estén ahí), Foucault y muchas otras. Ya entrados en la zona, admiramos al Moulin Rouge, aunque no entramos. Luego tomamos el metro hacia la zona de edificios de oficinas conocido como La Défense, y su Gran Arco, donde había unas esculturas hechas de esferas reflejantes que producían una muy interesante vista de los edificios circundantes.
De ahí cruzamos la ciudad hasta la Bastilla, la Place de Vosges, donde nos sentamos a escuchar a un grupo de cuerdas y de nuevos al Centro Pompidou. Después nos dirigimos a la Sainte Chapelle, pues nos había faltado visitarla el día anterior. Su rosetón del Apocalipsis me encantó.
Mont St. Michel
Mont St. Michel
El domingo viajamos al Monte San Michel. Una descripción concisa del lugar sería: una abadía sobre una loma. El resto del lugar no puede ser llamado pueblo, es simplemente una calle con comercios y hoteles que lleva directo a la abadía. Aún así, las vistas que se tienen del mar desde la cima son hermosas. Subimos, paseamos, comimos, y nos dirigimos a San Malo, donde pasaríamos la noche.
Escogimos San Malo porque nos llamó la atención el nombre, prueba de que el nombre no marca el destino, pues si alguien llamado "Malo" pudo ser santo, cualquiera podría. En fin, nosotros pensamos que no íbamos a tener problema para obtener un lugar dónde dormir ahí, pero en el autobús vimos que mucha gente se dirigía al mismo destino que nosotros. Cuando llegamos, notamos la razón:
St. Malo
St. Malo
una hermosa playa, junto a un ciudad amurallada antigua que no ha sido tocada por la modernidad, al menos no en su visión exterior. Llegamos a un hotelito a una cuadra de la catedral, en la sección intra-muros, y luego salimos a caminar. Vimos la fortaleza, los puestos de vigía, los faros, y la playa. La marea subió sorprendentemente rápido, cubriendo rocas que una hora antes habíamos tenido que escalar y separando partes de la muralla de la ciudad. Tras la puesta de sol, yo no pude evitar cenar unas ostras, típicas de la zona.
Como este texto ya se extendió demasiado, voy a dejar el final del viaje y el regreso para otra ocasión.

domingo, septiembre 03, 2006

Mudanza

La primera de mis tres mudanzas ya se ha llevado a cabo. Con más de un año de retraso, la facultad de informática de TU-Dresden ya se está mudando a su nueva localidad, en el campus principal.
El nuevo edificio, completamente moderno, con llaves electrónicas y pocos elementos completamente mecánicos, está colmado de verde. Alguien les habrá dicho que el verde era bueno para inspirarse en el trabajo.
Aunque yo voy a trabajar poco en este edificio, me da gusto que ya se haya llevado a cabo la mudanza.
Urinal + Female bags
En mi primer día laboral en él, el viernes, me topé con una extraña sorpresa: en los baños de hombres, junto a los mingitorios, había una pequeña reja con unas bolsas de papel. Una inspección más cercana me mostró que eran bolsas para toallas sanitarias. Todavía no entiendo a quién se le ocurrió que ese era un lugar adecuado para ponerlas; pero lo peor del asunto es que, aunque sí había tales bolsas, no había papel para secarse las manos junto al lavabo.
Closeup Female bags

sábado, septiembre 02, 2006

Bélgica

El lunes 21 llegamos a Bruselas poco antes de las 18:00 horas. La ciudad nos recibió con una tormenta mientras nos dirigíamos cuesta arriba a nuestro hostal. Tras la mojada, con el cansancio acumulado del viaje y la salida tempranera que nos esperaba el día siguiente, no hicimos gran cosa; simplemente paseamos en las cercanías del hostal, observamos la puesta de sol desde un mirador, y regresamos a dormir.

The Brugge tower
El día siguiente, tras un rápido desayuno, tomamos el tren a Brujas. Llegando ahí nos encontramos con que había una exhibición de esculturas de arena, básicamente parecía de castillos de forma medieval. Sin embargo, decidimos que era mejor pasear por la ciudad que pasar el tiempo entre arena. La visita al centro del óvalo de Brujas no pudo ser mejor. Nos tocó un clima excelente y sin tantos turistas, tal vez por ser martes. Tras entrar a ver tumbas del siglo XV que fueron descubiertas al mudar el cuerpo de un rey, caminamos por el resto del pueblo. Brujas tiene un aspecto muy interesante, cubierto de iglesias y casas viejas en excelente estado de conservación, pero con todo el arsenal moderno de una atracción turística. Tras pasar por varias callecillas, iglesias y parques, sufrimos el mal de Brujas: nos perdimos. Cómo puede uno perderse en un lugar tan pequeño es algo que todavía no me explico, pero yo lo he hecho en dos ocasiones.
Tras recuperar el buen camino, regresamos a Bruselas.
Tower
Aunque no era tan temprano, decidimos ir a caminar por el centro, pasando por el callejón de restaurantes, yendo antes, por supuesto, a la catedral de los santos Miguel y Gudul. Llegamos a la plaza principal, desde donde fuimos a visitar al tan aclamado y siempre desilusionante Manneken Pis y comer waffles con fresa y chocolate. Tras eso, regresamos a la plaza principal esperando el espectáculo de música y luces que se presenta "diariamente entre 22:30 y 23:00 en el palacio de gobierno". Esperamos y esperamos, y regresamos a dormir sin haber presenciado el espectáculo; por alguna razón que desconozco en ese día no se llevó a cabo.
Aunque estábamos muy cansados, planeamos la salida para el día siguiente hacia Antwerpen Amberes.
Al día siguiente llegamos temprano a Antwerpen Amberes, un gran centro de comercio de diamantes. Para llegar al centro histórico desde la estación de trenes, hay que andar por varias calles llenas de comercios.
Cathedral
Cuando por fin llegamos, fuimos directo a la catedral. Ahí nos topamos con una cosa curiosa: la torre de la iglesia pertenece al estado, y son ellos los que dan permisos para subir. Por alguna decisión poco convencional, el acceso a ella se permite solo los miércoles de agosto y septiembre, previa cita para reservar lugar. Por lo tanto, no tuvimos la oportunidad de observar el panorama desde ella. Continuamos la marcha por el palacio de gobierno, los puertos antiguos, más iglesias y más plazas. Más tarde cruzamos el Scheldt usando el tunel de Santa Anna: un túnel peatonal (y para bicicletas) de 587 m. de largo. Antes yo había cruzado un río por medio de un túnel a pie en Hamburgo, para llegar al área de muelles del Elba. Lo curioso con este es que, al abrirse el elevador, de pronto nos encontramos como en una sala; yo incluso pensé que nos habíamos equivocado de botón, o nos estaban jugando una broma: el elevador tenía alfombra, tapiz, una mesita, sillones, incluso cuadros en las paredes, y tres personas estaban ahí, ofreciendo una bebida o galleta a los que bajaban (o en su caso subían) al túnel. Del otro lado, el elevador era uno común y corriente.
Desde la orilla opuesta del río, la vista de Antwerpen Amberes es estupenda. Esto es gracias a que los únicos edificios altos son los históricos. Así, nos fue posible ver todas las torres a la vez, mientras la brisa refrescaba nuestro almuerzo.
De regreso a la estación de trenes nos acercamos a un área que nos pareció curiosa desde lejos, por el simple hecho de que había un policía parado a media calle observando a todos los que entraban, y dos casetas de seguridad muy cerca una de otra. Una vez entramos al área peatonal, todo se sentía tenso. Nunca había tenido tal sensación de pesadez sobre mí: el aire estaba viciado, todos hablaban en voz baja y tono un tanto preocupado; todos miraban sospechosamente; todos iban de prisa. Después lo notamos: estábamos en el área de compra-venta de diamantes. Tan pronto como nos alejamos de ahí, la sensación de tensión disminuyó.
Regresamos a Bruselas muy temprano, por lo que tuvimos oportunidad de visitar los puntos de interés que nos faltaban, dejando únicamente el Atomium para la mañana siguiente.
Así, el jueves temprano, tras reservar nuestro tren a París (y el hotel), fuimos rápidamente a la estructura construida para la Feria Mundial de Bruselas de 1958, y que recientemente fue renovada. Siendo mi tercera visita al Atomium, esta fue apenas mi primera oportunidad para subir. Dentro tiene un elevador que viaja a 5 m/s (el más rápido de Europa, según ellos dicen) llevándonos a una altura de 103m, nada espectacular, pero agradable. La estructura de cubo boludo de este monumento siempre me ha llamado la atención.
Después de descender, lo único que nos quedaba por hacer era viajar a París.

jueves, agosto 31, 2006

Ligándome a la sirena

Me and merpeople
Parte del entretenimiento en Neeltje Jans, que olvidé describir en el post anterior, fue la posibilidad de ligarme a una sirenita, aún estando frente a un tritón que la custodiaba.

Holanda

Han sido dos semanas intensas, en las que visité tanto ciudades que ya conocía como otras nuevas para mí. Tuve tantas experiencias que tratar de resumirlas en un solo post (que resultaría igualmente largo) me obligaría a dejar de lado mucho. Por eso decidí dividir el relato en tres partes: Holanda, Bélgica y Francia + regreso.

Old and modern
Como dije al irme, llegamos el 17 de agosto a La Haya. Gracias a su localización y no tan alta afluencia turística, fue excelente como centro de operaciones, por lo que dormimos ahí durante toda nuestra estancia en Holanda. De entre las cosas que más me llamaron la atención fue que en el Museo Escher, había también una exposición de Botero; sería tal vez por la cuestión esférica. Edificios modernos y antiguos, parques y avenidas, todo junto pero aún así con una sensación de órden, esa es la impresión que me dio esta ciudad.
Netherlands
Al día siguiente viajamos a Amsterdam. En cuatro visitas al pequeño territorio turístico de esa ciudad, prácticamente la he memorizado, pero siempre hay algo nuevo que ver o hacer. La misma ciudad llena de contrastes: bellos canales junto a Coffeehouses; vitrinas de prostitutas junto a la Oude Kerk; pagodas y hoteles flotantes. De ahí nos dirigimos a Rotterdam, ciudad moderna con grandes obras arquitectónicas, muy experimental, y muy interesante.
Al día siguiente nos encaminamos a ver el más grande de los diques del Plan Delta: el
Diques holandeses
Oosterscheldedam. Para eso, fuimos primero a Middelburg, de donde tomamos un autobús a Neeltje Jans, una isla artificial creada para ayudar a la construcción de los diques. Ahora contiene una especie de parque de atracciones, con un simulador de huracanes, educación ambiental, paseos en barco, esculturas de arena, y acceso a visitar unos diques por dentro (y ver cómo funcionan). Ahí pasamos todo el día, muy agradable y soleado. Con esa visita comprendí el dicho:
Dios creó al mundo, pero los holandeses crearon Holanda
El regreso a La Haya fue un martirio para mí, pues yendo cansado, nos cancelaron el tren y tuvimos que hacer varios cambios y desvíos hasta llegar a nuestro hostal. Supongo que es algo normal en Holanda, porque ya me había sucedido antes (hace 3 años en camino de Amsterdam a Bruselas) y sucedería de nuevo al día siguiente.
Two beings at the beach
El domingo, día de descanso obligatorio, nos fuimos al norte, a la isla de Texel, a reposar en la playa. Debido a reparaciones en las vías, nuestro tren no pasó. Perdida media hora, tuvimos que tomar otro tren, seguido de un autobús y otro tramo en tren para llegar a Den Helder, de donde sale el ferry a Texel. Ahí rentamos unas bicicletas y nos pusimos a rondar por la isla. Fuimos a Den Burg (literalmente, el pueblo) y de ahí a De Koog, la playa que decidimos visitar (de entre más de ocho playas no nudistas de la isla, que se encuentran entre las dos nudistas). Después de nadar un rato ante las miradas sorprendidas de todos los demás que se paseaban con chamarras y no tocaban el agua, y de una buena comida de pan y atún, emprendimos el regreso. Con poco entrenamiento, me fue muy dificil recorrer los más de 24 km cargando dos mochilas, y en verdad hubo momentos en que pensé que no lo lograría; aún así, llegamos bien a dejar las bicicletas y tomar el largo camino de regreso. Para haber sido un día de descanso, me dolían bastante las piernas, aunque al día siguiente ya no lo sentía.
Eternal flame
El último día en Holanda, de camino a Bélgica, hicimos una escala en Maastricht, la ciudad donde se firmó el nacimiento de la Unión Europea, donde pensabamos ir a visitar unas grutas, sin embargo el paseo era muy largo y no teníamos mucho tiempo, por lo que mejor recorrimos la ciudad. En el centro se encuentra un monumento que tiene una flama. Me llamó mucho la atención, porque no parece hacer honor a alguien tan importante, la escultura es pequeña y mal cuidada, y aún así, permanece alimentada de combustible día y noche para no perder su flama. Visitamos el claustro y la iglesia de San Juan. Después tomamos, finalmente, el tren con destino a Bruselas.

miércoles, agosto 30, 2006

Me divertí

Ya regresé de mis vacaciones. En lo que subo las fotos y describo mi viaje, los dejo con un pequeño video, para vean que no me la pasé mal en París.
Esto fue filmado en Tuileries, en frente del Louvre.

miércoles, agosto 16, 2006

Go west...

Un texto corto para avisar que en menos de diez horas tomo el tren. ¿Hacia donde? Pues hacia el oeste. La primera escala es La Haya; de ahí veremos cómo evolucionan las siguientes dos semanas.
Por esta razón voy a tener abandonados los blogs, y mis fotos en flickr, pero intentaré postear algo si tengo tiempo libre.
Una cosa más: compré una cámara desechable para tomar fotos bajo el agua (dado que la funda que había comprado no funciona). Si hay buenos resultados, ya los verán.

martes, agosto 15, 2006

Licht und Schatten - Albert Camus

Por fin me animé a leer este pequeño librito de Albert Camus, del que tenía una traducción al alemán. Resulta que la versión que tengo no trae todo el texto de Licht und Schatten (Luz y Sobras), sino que es más bien una recopilación de fragmentos de varios textos.
Comienza con el prólogo que Camus escribió en 1958 para la nueva edición de Luz y Sombras, seguido por un fragmento, Tod im Herzen (Muerte en el corazón), del mismo libro. Tras esto vienen extractos de su diario de los últimos dos meses de 1954, cuando viajó por Italia para dar unas presentaciones. Las últimas dos partes las forman Die Spiele des Kinders (Juegos de niños), del libro Der erste Mensch (El último primer hombre) y Der glückiche Tod (La muerte afortunada), fragmento del libro del mismo nombre.
Es la primera ocasión que leo algo de Camus, y fue un gran reto leerlo en alemán, aunque habría sido aún más complicado hacerlo en idioma original. El texto me agradó bastante, y me hizo quedarme pensando en varias cosas continuamente; está lleno de ideas interesantes, pero además llama mucho la atención la forma en que las escribe.
El problema que yo le encontré, que no puedo decir si es porque así escribe él, porque solo eran fragmentos, o porque en mi limitado alemán no comprendía yo adecuadamente, es que las ideas saltaban de una a otra, al igual que los tiempos, sin ninguna advertencia. Eso provocó que continuamente tuviera que detenerme y discernir sobre quién/qué estaba hablando en ese momento.
En todo caso, me dejó con las ganas de leer algo más de el, pero definitivamente en un idioma del que tenga un mayor dominio.

lunes, agosto 14, 2006

Frío y Caliente

viernes, agosto 11, 2006

El rincón de los inconformes

A partir de hoy está abierto el rincón de los inconformes, un blog dedicado a comentar errores en las cosas que nos rodean y quejarse de los males que nos atormentan. Nuestro slogan es: "no importa cuánto se esfuercen, nosotros encontraremos de qué quejarnos". Dense una vuelta y visítenlo.
Si alguien gusta colaborar, o mandar sugerencias sobre quejas a publicar, deje un comentario aquí, o mándenme un correo electrónico.

Voy a ganar 26% mas que ustedes

Según un estudio realizado por el instituto Johns Hopkins de Baltimore, los zurdos que tienen un grado equivalente a la licenciatura ganan 26% mas que aquellos que son diestros.
La noticia completa en Reuters.

El punto de los tres países

Dreilaendereck
Con mi afán de visitar lugares nuevos, y dado que la última vez nos quedamos con las ganas, el domingo decidimos ir a visitar el Dreiländereck (punto de las tres tierras), que simplemente es el punto donde hacen frontera Alemania, Polonia y la República Checa.
Nos encaminamos a Zittau y de paso revisamos las rutas, precios y horarios del tren de vía angosta para subirnos posteriormente en el mismo camino a otro pueblo.
El camino hacia el Dreiländereck ya era conocido para nosotros, pues era el mismo que seguimos para cruzar a Polonia, pero justo antes del puente fronterizo hay que dar un giro a la derecha y seguir junto al río. Menos de 2 km. después, nos encontramos con el punto, representado por banderas de los tres países, y una de la Unión Europea. Lo que yo no había yo tomado en cuenta es que uno no puede pararse sobre ese punto, pues se encuentra a la mitad del río. Por lo tanto tuvimos que conformarnos con ver la zona (que, por cierto, no tenía absolutamente nada más).
Schmalspurbahn
Tras eso, regresamos al centro de Zittau y esperamos el tren. Aunque yo ya me había subido a uno, la experiencia fue igualmente gratificante, sintiendo la brisa en el rostro, y el olor del carbón alrededor nuestro. Aunque debo aceptar que me parece curioso que estos trenes aun existan, dadas las preocupaciones ambientalistas de los alemanes.
La nube de vapor nos transportó hasta Oybin, un pueblo apacible con una montaña y ruinas de una castillo en su cima que, de hecho, tiene el título de Kurort, es decir, un lugar para descansar.
Restaurant in top of Oybin
Para no pagar la entrada a las ruinas, que además no se veían tan interesantes, nos pusimos a deambular por las rocas y después por el bosque de regreso a Oybin. Como todavía teníamos un poco de tiempo antes de la salida del tren de regreso a Zittau, caminamos junto a las vías a la parada anterior donde se encuentra un molino llamado Teufelsmühle, o sea, Molino del Diablo. El nombre sonaba interesante, sin embargo era apenas un pequeño molinillo, cubierto por un restaurante.
Aunque el viaje no resultó tan espectacular como yo me lo había imaginado, me divertí bastante y recomendaría el mismo paseo para cualquiera que quiera relajarse un domingo sin prisas.

jueves, agosto 10, 2006

Más de mirillas

En verdad que me he estado divirtiendo con mi mirilla nueva.
Ayer, mientras paseábamos por Dresden nos acercamos a Hauptbahnhof, donde están terminando de construir una enorme rueda de la fortuna (digamos, el Dresden eye). Una parte está adoquinada, pero aún no concluían la instalación de todo el piso para recibir a los visitantes, así que también había zonas cubiertas de grava, tanto del tipo grande y gris como esta, como la pequeña mezclada entre gris y rojo.
Como había sacado la mirilla para poder captar la rueda en todo su esplendor, tuve la idea de tomar también a las rocas que se presentaban sobre el piso.
Estas imágenes me encantaron; me recuerdan los dibujos en geometría esférica, donde para representar la misma distancia, se utiliza menos espacio mientras más cerca de la orilla se esté. En este caso, todas las piedrillas son más o menos del mismo tamaño, pero el tamaño de su representación varía demasiado.

Fresco. Lavado

No sé si sea real, pero miren esta bolsa de verduras frescas, lavadas. Via.

miércoles, agosto 09, 2006

Futbolito de tamaño real

Hace ya muchos años que existe el futbolito: ese juego de mesa en que, con ayuda de unos muñecos detenidos por tubos de metal, uno intenta meter una pelotita en la portería contraria.
Este juego nace de adaptar el deporte que se practicaba en campos de entre 90 a 120 metros de largo, a una escala menor, por lo general poco más de 1 metro, capaz de ser disfrutado en casa.

Real Size Table Football
Real Size Table Football.
Esta adaptación ha tenido un gran éxito, al punto que existen campeonatos internacionales del mismo.
Ante tanto afecto demostrado por el juego, y dada la pequeña crisis que está sufriendo el deporte original, se ha decidido intentar aplicar la ingeniería inversa, es decir, obtener un nuevo deporte a partir de la versión de mesa.
Los resultados aparecen a la vista.

martes, agosto 08, 2006

Un nuevo techo

A partir del próximo mes, tendré un nuevo techo, mucho más cercano a este de Nikolaichirche. Me mudo a Leipzig.
Después de mucho meditarlo (y vaya si en verdad me costó decidirlo) llegué a la conclusión que el cambio de ciudad era la mejor opción. En primer lugar un ligero cambio de aires no me cae nada mal, además en Leipzig puedo seguir viviendo como estudiante, y sigo teniendo a Dresden muy cerca para ir a festivales y cosas similares. Una última ayuda a la decisión fue la posibilidad de tener un departamento completo, sin tener que compartir con nadie.
Escogí el departamento más cercano al nuevo edificio de la facultad que tenía departamentos solos. El problema al haberme tardado tanto en decidir fue que ese edificio estaba lleno, me dieron una nueva opción. Al decidir, pedí de nuevo mi departamento solo, únicamente para encontrarme con otra negativa: ya no había departamentos para una persona.
Después de ver las opciones y negociar un rato, escogí un cuarto pequeño en el sur de la ciudad, en un departamento que compartiré con un alemán (bien elegido para, ahora sí, mejorar mi tercer idioma).
Las llaves no las recibo hasta el 5 de septiembre, y durante todo ese mes estaré de mudanza. Espero únicamente que ese "cuarto pequeño" no sea demasiado pequeño.

lunes, agosto 07, 2006

Puente acuífero en Magdeburg

Después de dos intentos fallidos por llegar a conocer el puente acuífero más grande de Europa, este fin de semana nos lanzamos de nuevo al ruedo, con un conocimiento mayor de la zona y la ruta que debíamos seguir para en esta ocasión regresar exitosos.
Resulta que el puente, aunque se le conoce como de Magdeburgo está más cerca de otros pueblos: Hohenwarthe, justo a la orilla del puente en su lado este, y Glindenberg, al noroeste, alejado tal vez un kilómetro del puente. Sin embargo, no hay trenes que lleguen a ninguno de ellos, y sólo un autobús que va desde Wolmirstedt, la ciudad con estación de tren más cercana al puente a Glindenberg, que viaja sólo una vez de ida y una vez de regreso durante todo el día.
El trayecto era muy sencillo: ir en tren a Wolmirstedt, caminar a Glindenberg y al puente, cruzarlo para visitar Hohenwarthe y regresar a tiempo para tomar el autobús de regreso a Wolmirstedt y luego pasear un poco por Magdeburgo antes de emprender el regreso a Dresden.
Todo iba perfectamente bien, hasta que no pasó el autobús, así que caminamos de regreso a Wolmirstedt. Eso hizo que llegaramos más tarde, y más cansados. Decidimos ir a ver una iglesia (y de paso cruzar el panteón) antes de encaminarnos a Magdeburg.
Hundertwasser House
Para cuando llegamos a la última ciudad del itinerario, estábamos tan cansados, hambrientos y sedientos, que literalmente nos tumbamos en un McDonald's por más de una hora, antes de decidirnos a dar la vuelta y fotografiar la casa Hundertwasser.
El clima no fue lo más deseable, pero como una vez me dijo Julia
Anyone can walk with good weather, but WE can walk with any weather


Al final estábamos exhaustos, y cómo no! según podómetro que traía dimos un total de 22150 pasos durante el paseíto.

domingo, agosto 06, 2006

Cielo Johanstadt

Este cielo acompañó mis horas de oficina toda la semana.
Ojalá hubiera también acompañado los paseos que realizamos durante el fin.

jueves, agosto 03, 2006

Tomando Té

Tengo que confesarlo, me estoy volviendo adicto al té helado. En estas épocas de calor, donde no se antoja tomar el té negro tradicional, la versión helada es una excelente opción (frase para comercial registrada ante los derechos de autor, interesados en comprarla contáctenme en mi correo).
Pues bueno, cuando viajo, en ocasiones en lugar de llevar agua porto un bote de té helado. Una de esas ocasiones ocurrió ya hace tres meses que viajamos por las Sajonias y en particular a Magdeburg. Descansando a un lado del Elba, en un momento Rochy y yo tomábamos de nuestro respectivo bote de té (fresa para mí, y limón para ella) noté una oportunidad de foto. Rápidamente saqué mi cámara, la acomodé como pude y tomé la imagen.
Esta mañana, en un acto de inspiración motivado por la insistencia de Rochy, decidí subir tan cómica foto a mi esquina egocéntrica.
Unas horas después, la misma dama en cuestión me pidió que visitara el blog de zooomr. Ahí me topé con una grata sorpresa.
Resulta que esa foto apareció en el blog oficial. Nunca me esperé que una de mis fotos en zooomr (especialmente porque las que más me gustan las subo a flickr fuera blogueada.
En fin, se nota que me siento orgulloso. Ya me voy a tomar más té.