Bad officials are elected by good citizens who do not vote.
--George Jean Nathan
En últimas fechas he visto surgir por la red una campaña que llama a anular el voto en las próximas elecciones en México. Tristemente, la campaña está ganando fuerza entre los blogs y más y más gente se dice dispuesta a unirse. Las razones para anular el voto son varias, pero las más prominentes se refieren a (1) cambiar los métodos electorales (por ejemplo "que desaparezcan las plurinominales) y (2) cambiar las actitudes de los políticos ("anular el voto hasta que se reduzcan los sueldos de los diputados y senadores").
Lo que parece no quedar claro es que anular el voto
no es una solución para ninguno de esos problemas.
Para fines prácticos, anular el voto es como no ir a votar. Digamos, para simplificar, que todos van a votar y que el 80% de la gente anula su voto. Al final hay sólo 20% de votos válidos, y ganará aquel candidato que obtenga la mayoría de ellos; ese 80% que anuló su derecho pudo haber hecho una diferencia en el resultado final; en cambio, decidieron dejar la decisión del gobierno en manos de una minoría, y esa minoría estará obviamente pensando en sus propios intereses al elegir a quien lo gobierne, no en los intereses del 80% que no dio voz.
Algunos dicen que anular el voto no es lo mismo que no votar, pues al menos tienes la oportunidad de escribir tu mensaje en la papeleta anulada. Es cierto, pero también es cierto que ese mensaje no va a ser leído por nadie fuera de los representantes de la casilla en que votaron (y muy probablemente ni siquiera por ellos). O sea que ese mensaje de "anulo mi voto porque los políticos son corruptos" no llegará a quien debería, es decir, al político; en su lugar, lo leerá un ciudadano que se ha ofrecido como voluntario a estar en la casilla y probablemente sin ninguna aspiración política.
Una vez elegidos esos políticos, que obtendrán sus puestos gracias al voto de una minoría, sería realmente inocente creer que se sentarán a pensar el por qué de tanta anulación de votos y cambiar su hermosa vida de político profesional, buscando una forma de hacer que la mayoría vote de nuevo y quizás lo quite del puesto (recordemos que este cumple con los intereses de la minoría que lo eligió).
Si realmente queremos un cambio, la única verdadera vía es poner en el poder a alguien que esté dispuesto a cambiar las cosas. Hay dos formas directas de hacer eso; de la primera ni hablaré porque me parece grotesca; la segunda es votar por gente que haga los cambios y de paso quitar de arriba a los que quieren que todo siga como hasta ahora. Anular el voto no va a ayudar en nada de esto.
Es muy facil decir "ninguno de los candidatos me convence, por lo tanto anulo mi voto" pero sinceramente ¿cuántos de nosotros nos hemos preocupado por revisar las propuestas de los candidatos, meditar su viabilidad, y analizar su historia política? Ademas existen otro tipo de votos, otro tipo de acciones que se pueden llevar a cabo. Si ninguno de los partidos convencen, se puede crear un nuevo partido, con nuevas ideas y nuevas formas, pero si anulamos los votos, estas nuevas ideas jamas llegaran a donde se necesitan.
Anular el voto no es votar por un cambio; todo lo contrario, anular el voto significa votar por que todo siga igual. Si realmente queremos un mejor país, hagamos el esfuerzo de leer, proponer y respaldar ideas que nos lleven al progreso, en lugar de rascarnos la panza y anular nuestra voz con el pretexto de causar furor. Un grupo de mudos, asi sean cien millones, no producen ningun ruido, y ningun mensaje. Una sola voz es capaz de opacarlos.