miércoles, octubre 11, 2017

Impresiones de Granada

Hace un par de semanas me fui a Granada a participar en un congreso. Ya habían pasado 14 años de la última (y hasta entonces única) vez que había ido, así que estaba seguro de no recordar muchas cosas. Pero lo que sí me acordaba era que La Alhambra era impresionante, aún si se subía a pie con la maleta a cuestas.

Mi primera impresión, llegando en avión fue la desolación del lugar: el aeropuerto es una placa de concreto a la mitad del desierto, con algunos olivos al rededor. La terminal apenas tiene un edificio. Pero todo cambia cuando se llega al centro; especialmente en la zona clásica. A pesar de ser octubre, todavía lleno de turistas disfrutando el buen tiempo.

Obviamente, no podía faltar una visita a La Alhambra, en este caso organizada por el congreso, con un guía super gracioso. Será mi mala memoria pero yo recordaba las paredes con mucho más color. Pero en su estado actual no les falta nada para quitar el aliento. Lo más sorprendente es que hayan sobrevivido por tantos años después de la expulsión de los árabes de España sin ser destruidas.

Por mi parte, paseé por los callejones del centro, y por el Albayzin, el barrio árabe sobre la colina, que permite unas vistas espectaculares hacia la Sierra Nevada. En el camino me encontré algunas piezas de arte callejero que no tienen igual. ¿Sabían que Granada es la capital del cómic? Tiene muchas cosas culturales. De hecho, el último día en lo que esperaba la hora de tomar el avión pasé por casualidad por el Centro Federico García Lorca y me topé con una exhibición de Baza Frederic Amat.

Eran fotos, pero impresas en papel normal y de alguna forma tenían toda la tinta corrida, tanto una idea de ser acuarelas. Fenomenal. En el mismo viaje, pero de pura casualidad, me topé con la obra de Flora Borsi. Si no la conocen, búsquenla; vale la pena.

Al final estoy contento con mi visita a Granada. Esperando el próximo viaje.

sábado, octubre 01, 2016

Sin cabeza

Decapitation
A veces pierdo la cabeza. No sé dónde pueda estar. Siento el aire sobre los hombros, la ligereza, pero no llega la paz.
Hoy estoy sin cabeza. Hoy seguiré así. Mañana todo estará mejor, pero por ahora, es mejor no ver, no escuchar, no saborear, no pensar...

martes, julio 19, 2016

¿Es el 1% una buena medida de desigualdad?

Hoy me encontré con un artículo que intenta analizar la desigualdad que existe entre los estados de México comparando los ingresos que obtiene el 1% más rico de cada estado. Es un artículo corto e interesante. Vayan, léanlo, y regresen.

La primera conclusión a la que llega el artículo es que, como el ingreso el 1% más rico de la Ciudad de México es más alto que ese mismo en Chiapas, debe forzosamente existir desigualdad. Específicamente:

Para poder pertenecer al 1% más rico en la Ciudad de México es necesario que un individuo tenga un ingreso de por lo menos $122,000 pesos mensuales, mientras que para poder permanecer al 1% en Chiapas sólo se requieren $43,000 pesos mensuales. Estas diferencias entre las “élites” de las entidades federativas nos muestra que existe una probabilidad más grande de pertenecer al 1% de la población más rica del país siendo residente de la Ciudad de México o de Sonora o Nuevo León que la de que tienen personas en Chiapas, Oaxaca o Tlaxcala.

Ahora la pregunta es: ¿es la desigualdad la única explicación a los números encontrados? Pues resulta que no lo es. De hecho, comparar el 1% más alto sin tener en cuenta la proporción de las poblaciones no tiene sentido.

Para ver esto, voy a poner un ejemplo muy sencillo con una población total de 9 personas (si lo prefieren, pueden pensar que la población está dividida en 9 grupos de igual tamaño) y una adecuada distribución de ingresos. Como no vivimos en una utopía, digamos que hay unos pocos pobres, unos pocos ricos, con la gran mayoría a la mitad. Para nuestro ejemplo, digamos que la distribución se ve así:


O sea, una persona tiene un salario de 1, dos tienen salario 2, tres con salario 3, dos con salario 4, y un rico tiene salario 5. Ahora digamos que dividimos esa población, de forma totalmente aleatoria en dos grupos: uno (llamémosle Ciudad de México) con 8 individuos, y el otro (Chiapas) con el individuo restante. En todo este proceso hicimos una distribución bastante justa, tanto de salarios como de asignación al grupo; la única desigualdad es que un grupo es (mucho) más grande que el otro.

Ahora, después de este proceso, puedo asegurar con absoluta certeza (100% de probabilidad) que el individuo más rico de la Ciudad de México (o el 10% más rico si quieren), gana al menos 4; de hecho, con el 89% de probabilidad, el más rico de la Ciudad de Mêxico gana 5 (¡el salario más alto posible!) Por el otro lado, la probabilidad de que el más rico de Chiapas gane al menos 4 es de sólo el 33%; y ¡con la misma probabilidad gana a los más 2!

Así que como ven, comparar el 1% más rico no dice mucho sobre la desigualdad, si no se toman en cuenta las proporciones de la población.

Para terminar, un comentario sobre la frase del artículo:
Estas diferencias entre las “élites” de las entidades federativas nos muestra que existe una probabilidad más grande de pertenecer al 1% de la población más rica del país siendo residente de la Ciudad de México o de Sonora o Nuevo León que la de que tienen personas en Chiapas, Oaxaca o Tlaxcala.

Haciendo el mismo análisis, también se puede ver que el más pobre de la población total está, casi seguramente, en la Ciudad de México. Los datos sobre el 1% más alto no dicen absolutamente nada sobre la probabilidad de un residente de un estado de ser rico o pobre.

Ojo: no estoy diciendo que no haya desigualdad en México; sólo que el método sugerido en el artículo es incorrecto.

domingo, febrero 07, 2016

Inténtalo

Wall

Esta foto me recordó una regla fundamental que hace tiempo había olvidado. La regla es muy simple, y aplica a todo tipo de situaciones: ¡Inténtalo!

Muchas veces es fácil pensar que no vale la pena hacer algo, que a final de cuentas no lograremos obtener el resultado deseado, y mejor es pasar el tiempo relajándonos en frente del televisor. Pero la única cosa segura es que, si no lo intentas, entonces seguro no lo lograrás. Es verdad; muchas veces lo intentarás y fallarás. Muchas veces pondrás todas tus esperanzas en un proyecto que a nadie más interesará. Muchas veces tendrás que repetir, regresar al inicio, pelear. Pero si no haces el primer paso, si no lo intentas, simplemente anulas cualquier oportunidad de éxito.

Así que ya saben. Salgan e inténtelo con todas sus ganas.

jueves, enero 21, 2016

Depresión

Drowned (237/365)
La depresión es como una adicción. La conoces, sabes que la tienes, la quieres evitar, y continuas a caer en ella. Cada mañana es una nueva batalla; un día más para luchar y tratar de contener el ansia, la necesidad de recaer y ver a todo en tu contorno girar.
Y, de tanto en tanto, hay días en los que no encuentras una razón para contenerte. No es un problema. Puedes bajar la guardia un poco; han pasado ya tantos meses, un pequeño descanso no te hará mal. Y, ¿por qué no descansas otro poco? Ya que estás, no salgas de la cama, no hagas tu trabajo, no mires hacia adelante. Y, antes de darte cuenta, estás completamente dentro. Porque la depresión es como una adicción, hay que pelear con ella, hay que tratarla, y hay que admitir que está ahí.
Y a veces no queda más que decir la verdad, respirar hondo, y luchar contra uno mismo, contra todo instinto que te obliga a mantenerte sentado, y escuchar esa pequeña voz que quiere que crezcas, para que ella pueda crecer también.

No es justo. La depresión es como una adicción, no entiende condición social o económica. No le importa tu estado civil, ni la llegada de tu hijo. Llega y se hospeda en tu casa nueva, mancha tus muebles nuevos, y se come todo lo que tanto te gustaba comer. Y a veces, lo único que se puede hacer es aceptarlo, y hablar.

domingo, enero 18, 2015

¿Qué está pasando en Dresden?

Vested

Algunos de ustedes habrán escuchado de la serie de manifestaciones tanto pro como contra los inmigrantes (en particular, inmigrantes musulmanes) que se están llevando a cabo. La historia y las diversas causas son muy complejas y yo mismo, después de vivir en Dresden por más de 10 años, no las entiendo completamente. Aquí, más que un análisis, quiero dar una descripción de lo que sucede en la actualidad.

Este segmento de historia comienza a finales de octubre del año pasado, cuando un grupo llamado PEGIDA ("Europeos Patriotas contra la Islamización de Occidente") empezaron a hacer manifestaciones semanales, cada lunes. Aunque estas manifestaciones no son abiertamente racistas, atraen a muchos simpatizantes de la extrema derecha del área.

Como reacción, manifestaciones a favor de los inmigrantes han surgido. Estas se llevan a cabo cada lunes, después de la manifestación de PEGIDA. Desde enero, estas manifestaciones invitan a los participantes a traer chalecos reflejantes y escobas para limpiar a la ciudad del odio que deja la manifestación anterior. Aquí pueden ver un video sobre una de estas manifestaciones.

Y así, el chaleco reflejante se ha convertido en un símbolo a favor de los inmigrantes. Sólo resta ver cómo se desarrolla la situación.

domingo, enero 04, 2015

Migrant

Migrant

I am a migrant. I'm one of the lucky ones: I was not forced to leave my country, I didn't scape famine, poverty, war, or tyranny. I left, with the full support of my family, to live, and learn, and grow, and get a job that I love. I left to live my dream.

I am a lucky migrant. In more than ten years away from my home land, I have never been discriminated, or downgraded. I have been accepted, given an opportunity, and handled to it with all my heart. I made that place my home away from home. A land that I love and cherish, even though I will never forget my dear Mexico, with all its issues; with all its beauty.

As life is, I'll migrate again. Settle anew, start anew, grow once more. I will continue the circle of life.

I am a migrant, one of the very few lucky ones. I chose to migrate, I have always been welcomed, and given an opportunity.

I wish all migrants were as lucky as me; never escaping famine, or war, or tyranny. Always received with open arms. Always given a change to prove their worth for those who accept them. Unfortunately, we cannot stop wars, famine, or tyranny. People will always flee their lands to survive. But the very least we can do is to receive them, let them show us what they have to offer, give them the chance to live their own dreams.

I am a migrant, a very lucky migrant, and wish all migrants to be as lucky as me.