lunes, octubre 20, 2014

Dubioza Kolektiv

Dubioza Kolektiv

El viernes, en un estado de casi inconciencia después de los viajes del mes, terminé yendo a un concierto de Dubioza Kolektiv, una banda de ska balcánico. Aunque fui sin muchas esperanzas, y prácticamente durmiendo, me llevé una muy grata sorpresa. La banda se echó un conciertazo de unas dos horas en las que increíblemente, dada la diferencia de lenguaje en la mayoría de sus canciones y mi absoluta ignorancia de su música, me divertí como un enano.



Cruzando cualquier barrera del lenguaje (en realidad, hablando en inglés) hicieron un show fenomenal. Lo único que me queda es agradecer a todos mis amigos que insistieron en que fuera. Si les gusta el ska, escuchen algunas canciones en su página y si les gusta, compren el CD. Vale realmente la pena.

sábado, octubre 18, 2014

Al Cincuenta Porciento

Half and Half

Como algunos de ustedes ya saben, este mes he estado viajando en continuación, de un lado a otro. Esta semana me tocó un viaje corto a Moritzburg, en las afueras de Dresden. Por suerte tuve un poco de tiempo libre para caminar al rededor del castillo y el lago, poco antes que la tormenta golpeara.

Es hora de descansar.

lunes, septiembre 29, 2014

Maltrato Animal

Llama
Leo con desesperación que en México se están aprovando (¡por unanimidad!) leyes que prohíben el uso de animales en los espectáculos circenses. Peor aún, veo a todos aquellos que se dicen protectores de animales aplaudiendo la acción y despotricando contra los circos y otros lugares donde se puede ver a animales amaestrados.
A todos aquellos que han apoyado esta ley: felicidades, acaban de condenar a todos esos animales a muerte. Y no es que piense que los dueños de los circos irán y matarán a todos sus animales pero, al menos que ustedes crean poder mantener a un elefante en su jardín, estos animales no tienen a dónde ir a parar.
El argumento a favor de esta ley ha sido siempre que los circos maltratan a los animales. En primer lugar, eso no es verdad en todos los casos. En segundo lugar, aún si fuera verdad, la solución no es la prohibición, sino la regulación: si un circo quiere tener animales, debe pasar inspecciones periódicas y demostrar que se les da un trato adecuado. En cambio, vamos al extremo desinformado, porque es fácil prohibir, mucho más fácil que estudiar y entender.
Y para todos aquellos que me quieran decirme que el lugar de esos animales no es encerrados en un circo, sino libres en la naturaleza, yo les respondo: ¡prohíban la propiedad de mascotas! Pobres perros, gatos, canarios, peces, y otros tantos animales que viven atrapados en casas. Ninguno de ellos se merece esa atroz vida. Ninguno de ellos pidió ser "adoptado" por una familia. ¿De verdad quieren a los animales? Entonces todos, ¡todos! deben estar en libertad.

Y mientras en México se aprueban leyes sin sentido, en Alemania, un circo cria tres pequeños tigres.

domingo, septiembre 28, 2014

Descanso

Astronaut
Tras una semana difícil, con un viaje de pisa-y-corre a Madeira, una noche casi en vela, y una importante (y, hasta donde entiendo, exitosa) discusión del proyecto, sólo queda sentarnos y contemplar.
Y descansar.

domingo, septiembre 21, 2014

Desde el pasado

Green Hat
Hace diez años comencé a tomar cursos de malabarismo y otras artes circenses en el gimnasio de la universidad de Dresden. Esta fue la primera persona con la que platiqué en ese grupo.
Ahora, no tan sorprendentemente, lo reencuentro en un evento de malabarismo. No me reconoce ...

sábado, septiembre 13, 2014

Un verano de fotografía

Hace un mes estaba empacando para las ya tradicionales vacaciones en el paraíso de Roccella Jonica. Como siempre, chequé que llevaba mi cámara, baterías y suficiente memoria para hacer algunas fotos; algo que pudiera compartir en flickr o en facebook. Lo que no me podía imaginar es que este se convertiría en un verano de fotografía. De hecho, viajaba con pocas esperanzas, sabiendo que el Roccella Jazz Festival, hasta ahora evento obligado en mis vacaciones, había sido amputado al mínimo.

Apenas llegando a Roccella, me enteré de un pequeño concurso de fotografía, abierto a todos, que se veía interesante. Sin pensarlo tanto, y con la ayuda de Antonella, decidí participar con tres fotos más o menos recientes:
FieldIceyHope
Fue un juego interesante. La primera foto (el campo de flores amarillas) ganó el Premio Cartulina. Lo más curioso fue que la foto centrale, un trozo de glaciar que fotografié el año pasado en Argentina, fue descalificada porque los jueces no creyeron que yo era capaz de tomar una foto así. Supongo que me debo sentir honorado, de haber hecho una fotografía tan buena que creen que es de un profesional. En todo caso, aprendí mucho de esta experiencia y, si se organiza de nuevo, el próximo año mandaré tres nuevas fotos al concurso.

Mientras todo esto sucedía, mi cuñado organizó un partido de futbol rápido entre dos asociaciones de caridad que se encargan de juntar fondos para ayudar a gente con discapacidades. Como era un evento "especial" me pidió que tomara algunas fotos (nada profesional) del juego, y la fiesta posterior.
So close ...
Fue bastante divertido, y me dejó experimentar un poco con mi cámara y la poquísima luz que había en el campo.

Pero las cosas sólo empezaban a ponerse interesantes. El 24 de agosto se organizó una Noche Rosa: una noche de actividades dedicadas a la mujer. Pocos días antes, un amigo me comentó que le habían encargado hacer una muestra fotográfica ese día, y que le gustaría que participara con tres fotografías "sobre la mujer". Un tema muy amplio, pero me subí al ruedo sin duda. Como mis retratos no suelen ser muy buenos, me decidí por tres fotos que incluían mujeres tangencialmente:
Red DressFacesLightbox
Sin saber de quién eran, varias personas se mostraron interesadas en mis fotos, entre las 18 que estaban expuestas. La primera foto causó incluso discusiones sobre el lugar donde fue tomada.

El climax del asunto llegó, coincidentemente, cuando estábamos colgando las fotografías para esta muestra. Como parte de la Noche Rosa, el florista Francesco Marrapodi (para los que saben, fue el florista que decoró nuestra boda), organizó una "pasarela floreal" con cuatro modelos que vistió con flores, y un taxi inglés blanco. Cuando estaban listos para salir, se dieron cuenta de que no tenían a nadie que les tomara algunas fotos para documentar la ocasión. Por pura casualidad yo estaba ahí, lo que me convirtió en el "fotógrafo oficial". Me tocó vivir una experiencia que nunca antes había tenido: tener modelos a mi disposición; poder decirles dónde ponerse, cambiar ángulos, etc.
The Girl with the Music Tattoo
Aunque duró pocos minutos, realmente me dejó con ganas de repetir la experiencia. Espero realmente tener la oportunidad de hacerlo de nuevo, pero esta vez con más calma y un poco más de planeación previa.

Por supuesto, estas no fueron todas las fotos que tomé, ni todas las experiencias que viví. Pero para el resto tendrán que esperar. Mientras tanto, ¡Fuego!
Spit

domingo, septiembre 15, 2013

Mi encuentro con la religión

Exposed

La mayoría de la gente que conozco ha tenido una educación religiosa desde pequeños. Algunos de ellos, por diversos motivos, cortaron con su religión; a veces simplemente ignorándola, y a veces llegando a un extremismo anti-religioso y luchas por convertir a los otros. Mi camino fue el contrario. Mi educación fue completamente laica. Desde mis padres que nunca me llevaron a misa, hasta la escuela laica en que fui inscrito, con una familia siempre atenta e informada, todo estaba puesto para que yo desarrollara el pensamiento crítico que tengo. Hacia la religión, sí, pero también hacia todo tipo de opiniones infundadas.

Sí, fui bautizado (a los seis años), hice mi primera comunión, y alguna que otra vez fui a misa; la mayoría de las veces acompañado de mis abuelos. Por tanto, tenía una vaga idea de cómo era el rito católico, y sus ideas básicas. Pero mi conocimiento de la religión católica se limitaba a esas pocas observaciones, que poco a poco se fueron extendiendo con lo que aprendía por los noticiarios, comentarios de la gente, y otras fuentes. El resultado es, como sea, el mismo: una especie de acercamiento irónico hacia la religión y los que creen en ella.

Otras dos cosas que aprendí desde chico fueron el respeto y la curiosidad por aprender cosas nuevas. El respeto me salvó de insultar a algunas personas por lo que creían o decían, y me ayudó a acercarme más a cierta gente. La curiosidad, en edad más avanzada, me llevó a tratar de aprender un poco más del catolicismo y sus bases: leí la Biblia, busqué un poco de información, e intenté entender algunos puntos principales, pero como no tenía a nadie con quien discutir en detalle sin temor a ofenderlos, no llegué a profundizar más.

Todo esto cambió el año pasado, cuando decidí casarme. Dado que mi esposa y su familia son católicos, no había duda de que queríamos hacer un rito católico. Tuvimos, entonces, que confirmarnos en la iglesia, lo que significó tomar un curso. Ahí conocí al Padre Francesco que, realmente, me dio una nueva perspectiva hacia este mundo.
Francesco

Antes de continuar, quiero aclarar. No me he vuelto un fanático religioso, y existen muchas cosas que todavía no me gustan de la iglesia católica. La iglesia católica es una potencia global que a lo largo de los siglos ha hecho (y sigue haciendo) muchas cosas que dañan a la humanidad como un todo y a muchos individuos por separado. Creo que estos casos son bastante conocidos y no vale la pena enumerarlos aquí. Sin embargo, viendo a la Iglesia como un todo nos evita ver los pequeños bloques que la forman en su base: esas pequeñas iglesias en un pueblo de pocos habitantes, y el padre que las mantiene y mantiene unida a la comunidad.

Ahí es donde entra Francesco. Francesco nunca ha intentado convertirme, nunca ha intentado decirme que la ciencia está mal, o que la Biblia se debe interpretar literalmente. Todo lo contrario. En nuestros encuentros, él simplemente me ha enseñado cosas, yendo desde moral básica, hasta arte clásico, pasando un poco de hebreo y, por supuesto, religión. Nunca me ha impuesto nada, simplemente hemos platicado y leído juntos, y me enseñó una cosa que ya sabía, pero no tenía conciente: debemos guiar a la gente (y a nosotros mismos) a hacer el bien. Llámenlo como quieran: religión, caridad, filantropía, virtud, etc. lo importante es hacerlo.

Sigo teniendo mis conflictos con las fórmulas, repeticiones y simbolismos de la iglesia, pero si la gente está aprendiendo a aceptarse y cuidarse mutuamente, algo está bien.

Las últimas palabras que me dijo Francesco antes de mi boda fueron: "Haz un acto de caridad". Aunque he probado, creo que todavía no he hecho aquello que él semerece. Tendré que seguir probando.