domingo, junio 17, 2018

Massiccio dello Sciliar

Landscape
Ayer fui con mis compañeros de trabajo a caminar a los Dolomitis; o más precisamente, al Massiccio dello Sciliar, uno de los conjuntos montañosos más conocidos de la zona. Todo empieza con un camión de unos 40 minutos desde Bolzano hasta Siusi; de ahí un funicular, y una silla eléctrica nos llevaron a una altura ya de unos 2000 metros sobre el nivel del mar, de donde tomé la foto que ven al inicio de este texto. La meta: el montecito sobre la montaña plana arriba a la derecha, a 2563m. de altura. Fueron tres horas de caminata continua y, aunque no se necesitaba escalar, había algunas partes bastante inclinadas, y nada fáciles de pasar. Pero lo logramos. Y, obviamente, después de una caminata por el estilo, disfrutamos de la paz de la cima---o como quieran llamar a esto:

Después comimos en el Refugio de Bolzano, que nos habían dicho que era una cabaña, pero realmente se ve así:
Nada mal, creo. El camino de regreso nos tomó otras tres horas, sobre todo porque decidimos saltarnos la silla eléctrica y caminar directo hasta el funicular. Creo que terminamos todos muertos. Pero a mí, más que nada, me duelen los brazos.

Edit Aquí estoy yo subiendo, con mi playera especial para no perderme.

domingo, junio 10, 2018

Dolomiti Pride

Dolomiti Pride
Ayer fue el Dolomiti Pride, la primera marcha a favor de los derechos de personas con distintas preferencias sexuales que se ha hecho en toda la región del Trentino-Alto Adigio donde vivo ahora. Y fue realmente impresionante. Los números cambian dependiendo de las fuentes, pero participaron entre 8,000 y unas 11,000 personas en la marcha (y algunos más en la fiesta después). Tomando en cuenta que Trento no tiene más de 120,000 habitantes, estos números se vuelven más sorprendentes.

La verdad es que estuvo muy divertido. Toda la gente traía un espíritu de fiesta (como debe ser) y estuvieron bailando por las tres horas que duró la marcha, bajo el sol y el calor de verano de Trento, pero sin parar. Me dio mucho gusto haber participado. Espero que haya más en los próximos años.

viernes, mayo 25, 2018

En el borde de la locura

Estuve meditando por mucho tiempo, tratando de decidir si era una buena idea escribir esto o no pero, a final de cuentas, creo que es una buena forma de desahogarme un poco, aunque vaya al mundo entero. Lo que sigue es una visión personal al trabajo excesivo y sus consecuencias. Si el tema no les interesa, sáltenselo.



Fue un miércoles, mientras regresaba a casa y, un poco después mientras intentaba dormir, que empecé a sentir el pánico. "¡Me estoy volviendo loco!" y "no voy a salir de esta". No puedo describir con palabras lo que pasaba por mi mente en ese momento, pero realmente me asustó.

Ese miércoles, después del trabajo, había ido a un bar a escuchar cantar a una amiga. El concierto se había cancelado porque llovía, pero igualmente me senté a tomar una cerveza y platicar un rato. Estaba físicamente y mentalmente cansado. Llevaba en ese punto más de 4 semanas trabajando todos los días de manera bastante intensiva, y teniendo algunos problemas externos que no me dejaban relajarme. Pero al mismo tiempo pensaba que no era nada del otro mundo. Muchos otros han hecho eso y mucho más, y no los vemos quejándose por todos lados, ¿o si? Tal vez fue la media hora que me relajé, o había llegado al límite de mis capacidades, y la cerveza simplemente desencadenó todo; la verdad es que no lo sé. Pero mi cabeza empezó a jugar conmigo mientras regresaba a casa.

Como dije antes, no lo puedo describir con palabras. No es que tuviera visiones, u oyera voces, o algo por el estilo; sabía perfectamente bien dónde estaba, a dónde iba, y lo que sucedía a mi alrededor. Pero al mismo tiempo, me pasaban flashes por la cabeza; ideas fugaces, sin sentido, y al mismo tiempo fuertes, convincentes. Y me empezó a dar miedo. ¿Es esto lo que llaman un burn out? Así estuve unas horas. Hasta que tomé la decisión que (1) podía salir de esta, y (2) que no podía dejar que pasara de nuevo. Y ese es mi nuevo propósito: trabajar mucho, trabajar fuerte, pero también trabajar inteligentemente. Tomarme mis horas y días de descanso. Disfrutar de la vida que está al rededor. Y seguir adelante. Hasta ahora, creo que lo estoy logrando, pero tengo que estar atento y jugar a la defensiva por unos meses.

domingo, octubre 22, 2017

Impresiones de Dresden

Resulta que pasé toda esta semana en Alemania, más específicamente en Dresden y Leipzig, visitando viejos colegas e intentando crear nuevas colaboraciones de trabajo. En muchos sentidos, fue un salto hacia mi pasado. Primero, visitando una ciudad a la que llegué por primera vez hace 13 años, y que visité por última vez en Septiembre de 2015. Segundo, llendo un día a Leipzig, una ciudad que abandoné a principios del 2009 y a la que pocas veces he ido desde entonces.

Esta visita me dejó en un permanente estado de extrañeza. Obviamente, después de pasar tanto tiempo en ambos sitios, no tenía ningún problema orientándome, yendo de un lugar a otro, y sabiendo cómo comportarme en diversas situaciones. Pero al mismo tiempo, las ciudades me atacaron continuamente con sorpresas: ¡ey, esto no estaba aquí!, ¿no había aquí una panadería?, ¿y ahora dónde encuentro un centro telefónico?, etc. Este tipo de conflictos me ayudó a mantenerme alerta sobre el hecho de que ya no vivo ahí.

Y con todo, la gente me trató de maravilla. Todos parecían contentos de volverme a ver, y pasé los días discutiendo e intercambiando ideas de muchos temas distintos. El clima también me trató muy bien, dejándome pasear sin frío, y mostrándome las distintas etapas del cambio entre el verano y el invierno. Una mañana, el cielo amaneció con ese rojo intenso que tantas veces vi en el pasado, dándome un empujón positivo hacia un día largo de trabajo. Al día siguiente, sólo 24 horas después, el cielo era totalmente distinto, con una neblina que no dejaba ver nada más allá de unos doscientos metros.

Los días pasaron rápidamente, pero por suerte pude visitar a la mayoría de las personas que todavía quedan en esas áreas, y ver lo que ha pasado con el lugar. También logré darme un par de vueltas para fotografiar a la Florencia del Elba, con sus edificios clásicos. En mi día en Leipzig pude ver también la gran cantidad de cambios que ha sufrido la ciudad, en particular en el área de la universidad, donde construyeron el Paulinum, un edificio hecho para parecer una iglesia que fue destruída durante la guerra. De hecho, mi plática fue en el área que representa esa iglesia.

Todo terminó muy rápido. Habría querido quedarme más tiempo, pero tengo tantas cosas para continuar que en parte será como si siga ahí por ahora. En honor a mis últimas horas en la ciudad, me levanté temprano y fui a fotografiar el amanecer. Dresden, como casi siempre, no decepcionó.

miércoles, octubre 11, 2017

Impresiones de Granada

Hace un par de semanas me fui a Granada a participar en un congreso. Ya habían pasado 14 años de la última (y hasta entonces única) vez que había ido, así que estaba seguro de no recordar muchas cosas. Pero lo que sí me acordaba era que La Alhambra era impresionante, aún si se subía a pie con la maleta a cuestas.

Mi primera impresión, llegando en avión fue la desolación del lugar: el aeropuerto es una placa de concreto a la mitad del desierto, con algunos olivos al rededor. La terminal apenas tiene un edificio. Pero todo cambia cuando se llega al centro; especialmente en la zona clásica. A pesar de ser octubre, todavía lleno de turistas disfrutando el buen tiempo.

Obviamente, no podía faltar una visita a La Alhambra, en este caso organizada por el congreso, con un guía super gracioso. Será mi mala memoria pero yo recordaba las paredes con mucho más color. Pero en su estado actual no les falta nada para quitar el aliento. Lo más sorprendente es que hayan sobrevivido por tantos años después de la expulsión de los árabes de España sin ser destruidas.

Por mi parte, paseé por los callejones del centro, y por el Albayzin, el barrio árabe sobre la colina, que permite unas vistas espectaculares hacia la Sierra Nevada. En el camino me encontré algunas piezas de arte callejero que no tienen igual. ¿Sabían que Granada es la capital del cómic? Tiene muchas cosas culturales. De hecho, el último día en lo que esperaba la hora de tomar el avión pasé por casualidad por el Centro Federico García Lorca y me topé con una exhibición de Baza Frederic Amat.

Eran fotos, pero impresas en papel normal y de alguna forma tenían toda la tinta corrida, tanto una idea de ser acuarelas. Fenomenal. En el mismo viaje, pero de pura casualidad, me topé con la obra de Flora Borsi. Si no la conocen, búsquenla; vale la pena.

Al final estoy contento con mi visita a Granada. Esperando el próximo viaje.

sábado, octubre 01, 2016

Sin cabeza

Decapitation
A veces pierdo la cabeza. No sé dónde pueda estar. Siento el aire sobre los hombros, la ligereza, pero no llega la paz.
Hoy estoy sin cabeza. Hoy seguiré así. Mañana todo estará mejor, pero por ahora, es mejor no ver, no escuchar, no saborear, no pensar...

martes, julio 19, 2016

¿Es el 1% una buena medida de desigualdad?

Hoy me encontré con un artículo que intenta analizar la desigualdad que existe entre los estados de México comparando los ingresos que obtiene el 1% más rico de cada estado. Es un artículo corto e interesante. Vayan, léanlo, y regresen.

La primera conclusión a la que llega el artículo es que, como el ingreso el 1% más rico de la Ciudad de México es más alto que ese mismo en Chiapas, debe forzosamente existir desigualdad. Específicamente:

Para poder pertenecer al 1% más rico en la Ciudad de México es necesario que un individuo tenga un ingreso de por lo menos $122,000 pesos mensuales, mientras que para poder permanecer al 1% en Chiapas sólo se requieren $43,000 pesos mensuales. Estas diferencias entre las “élites” de las entidades federativas nos muestra que existe una probabilidad más grande de pertenecer al 1% de la población más rica del país siendo residente de la Ciudad de México o de Sonora o Nuevo León que la de que tienen personas en Chiapas, Oaxaca o Tlaxcala.

Ahora la pregunta es: ¿es la desigualdad la única explicación a los números encontrados? Pues resulta que no lo es. De hecho, comparar el 1% más alto sin tener en cuenta la proporción de las poblaciones no tiene sentido.

Para ver esto, voy a poner un ejemplo muy sencillo con una población total de 9 personas (si lo prefieren, pueden pensar que la población está dividida en 9 grupos de igual tamaño) y una adecuada distribución de ingresos. Como no vivimos en una utopía, digamos que hay unos pocos pobres, unos pocos ricos, con la gran mayoría a la mitad. Para nuestro ejemplo, digamos que la distribución se ve así:


O sea, una persona tiene un salario de 1, dos tienen salario 2, tres con salario 3, dos con salario 4, y un rico tiene salario 5. Ahora digamos que dividimos esa población, de forma totalmente aleatoria en dos grupos: uno (llamémosle Ciudad de México) con 8 individuos, y el otro (Chiapas) con el individuo restante. En todo este proceso hicimos una distribución bastante justa, tanto de salarios como de asignación al grupo; la única desigualdad es que un grupo es (mucho) más grande que el otro.

Ahora, después de este proceso, puedo asegurar con absoluta certeza (100% de probabilidad) que el individuo más rico de la Ciudad de México (o el 10% más rico si quieren), gana al menos 4; de hecho, con el 89% de probabilidad, el más rico de la Ciudad de Mêxico gana 5 (¡el salario más alto posible!) Por el otro lado, la probabilidad de que el más rico de Chiapas gane al menos 4 es de sólo el 33%; y ¡con la misma probabilidad gana a los más 2!

Así que como ven, comparar el 1% más rico no dice mucho sobre la desigualdad, si no se toman en cuenta las proporciones de la población.

Para terminar, un comentario sobre la frase del artículo:
Estas diferencias entre las “élites” de las entidades federativas nos muestra que existe una probabilidad más grande de pertenecer al 1% de la población más rica del país siendo residente de la Ciudad de México o de Sonora o Nuevo León que la de que tienen personas en Chiapas, Oaxaca o Tlaxcala.

Haciendo el mismo análisis, también se puede ver que el más pobre de la población total está, casi seguramente, en la Ciudad de México. Los datos sobre el 1% más alto no dicen absolutamente nada sobre la probabilidad de un residente de un estado de ser rico o pobre.

Ojo: no estoy diciendo que no haya desigualdad en México; sólo que el método sugerido en el artículo es incorrecto.