Solitud
El mar es inmenso, pero a mí no me toca. ¿Para qué quieres al mar - reza el proverbio chino - si sólo necesitas un vaso de agua? Soy arena, rodeado de los míos, a donde voltee no veo más que a mis iguales. Soy arena, uno más entre todos los otros, el mismo, el reemplazable, el que se mueve con el viento, el que cae, y sigue en el mismo sitio.
Hay tantos granos de arena, pero ninguno junto a mí. Yo no quiero una playa, sólo quiero ese elemento que se fue, ese que se llevó la marea, ese que es único, de regreso junto a mí.
Hay tantos granos de arena, pero ninguno junto a mí. Yo no quiero una playa, sólo quiero ese elemento que se fue, ese que se llevó la marea, ese que es único, de regreso junto a mí.




