jueves, septiembre 22, 2005

Inmortalidad perdida

Para muchos, la tumba es la última esperanza de inmortalidad. Su nombre, inscrito en piedra, durará mucho más que sus huesos en putrefacción, y será visto (a veces incluso leído) por cientos de pares de ojos.
Algunos, como los de este pequeño cemeterio de Canterbury, no tienen esa suerte.

1 comentario:

Isis Pulido dijo...

mmm que mala suerte!. Estar enterrado, en un espacio muy pequeño y ser alimento de gusanos...todo eso para que tu nombre se borre!
Yo espero que cuando muera no me entierren... prefiero que me cremen y lanzen mis cenizas al ambiente.